Tesis: Las compañías deben darse cuenta que los mercados se ríen constantemente. De ellos.
Si googleamos el significado de empresa, la primera definición que encontraremos será que es el ejercicio de una actividad económica para obtener beneficios intermediando con el mercado de bienes o servicios. De manera que, cada compañía tiene un fin último: aprovecharse de todo lo que el mercado genera para que de alguna forma puedan, al final del día, tener una ganancia.
Para conseguir los ingresos cada empresa funciona y gira entorno a una jerarquización de actividades. Cada departamento cumple un paso fundamental para la realización de las tareas que cada asociación necesita para subsistir. Las secciones tienen un inicio y un final, sus tareas comienzan en un punto y a penas termina su labor la envían inmediatamente al próximo punto de la cadena. A pesar de perseguir el mismo fin, la relación que manejan dentro de ella es netamente es esa, una cadena que con una serie de fases logra lo que desea.
Ahora bien, como está señalado anteriormente las organizaciones dependen de los mercados para hacer sus ganancias. Estos mercados son elaborados y formados por personas que se relacionan entre sí como vendedores y compradores. Sin ninguno de ellos los mercados, y por ende las empresas, podrían funcionar. Como las agrupaciones, estos últimos funcionan como en una cadena. La diferencia se ve en que poco a poco los mercados se han ido integrando, porque la misma gente que lo maneja de une entre sí para logar mejores resultados.
Por la característica de integrar personas, estos se fortalecen a sí mismos y se vuelven un poco más independientes que las organizaciones estancadas en los distintos pasos, seguidos unos de otros, para lograr algún objetivo.
Los mercados se mueven a mucha más velocidad que las empresas. Se involucran crecen mucho más rápido y se involucran entre sí con más facilidad, rompen muchos de los moldes con lo que empezaron. Las corporaciones, algunas, siguen las estructuras que han creado desde el inicio. Algunas nos las cambian por creer que es mejor así, pero no saben que a medida que el mundo cambia, sus lineamientos también deben hacerlo y la integraciones de mercados, gente y empresa es necesaria.
Carla González
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
martes, 12 de junio de 2007
Personalidad de las Organizaciones
La obra psicoanalítica de Freud plantea, entre otras cosas, la estructuración de la personalidad a través de tres instancias, el Ello, el Yo y el Superyo. Con esta teoría, Sigmund Freud quiso dar explicación al comportamiento del individuo y llegó a la conclusión de que el inconsciente es el centro de todas las motivaciones, donde se encuentran todos los deseos que rigen nuestras vidas.
Intentando establecer una analogía, entre dichas instancias y algunos conceptos que dan vida a la organización como identidad, imagen y cultura, se hace pertinente definirlos primero para aclarar las cosas.
De acuerdo con Freud, se puede decir que el Ello, es la parte inconsciente que aparece desde el nacimiento y tiene como principio el placer, el cual puede entenderse como una demanda de atender de forma inmediata las necesidades. Contiene los deseos y temores.
Por su parte, el Yo viene a ser como la parte preconsciente que se forma a partir del Ello cuando entra en contacto con la realidad y busca el equilibrio entre el Ello el Superyo. Representa la realidad y hasta cierto punto, la razón.
Y la última instancia es el Superyo, la cual es totalmente consciente y representa la porción del Yo, que tiene en cuenta la realidad social. Así comprende las normas y prohibiciones que intentan inhibir los impulsos del Ello y persuadir al Yo para que se adapte a las normas.
Tomado de:http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/freud.htm
Intentando establecer una analogía, entre dichas instancias y algunos conceptos que dan vida a la organización como identidad, imagen y cultura, se hace pertinente definirlos primero para aclarar las cosas.
De acuerdo con Freud, se puede decir que el Ello, es la parte inconsciente que aparece desde el nacimiento y tiene como principio el placer, el cual puede entenderse como una demanda de atender de forma inmediata las necesidades. Contiene los deseos y temores.
Por su parte, el Yo viene a ser como la parte preconsciente que se forma a partir del Ello cuando entra en contacto con la realidad y busca el equilibrio entre el Ello el Superyo. Representa la realidad y hasta cierto punto, la razón.
Y la última instancia es el Superyo, la cual es totalmente consciente y representa la porción del Yo, que tiene en cuenta la realidad social. Así comprende las normas y prohibiciones que intentan inhibir los impulsos del Ello y persuadir al Yo para que se adapte a las normas.
Tomado de:http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/freud.htm
Por otra parte, se encuentran los conceptos de identidad, imagen y cultura corporativa. El primero, se enfoca hacia el autorretrato de una organización, es como la personalidad construida por la empresa y la forma en que se muestra hacia sus públicos. El segundo, se produce a partir del primero y da cuenta de la impresión que tiene la gente acerca de esa organización como resultado de todas las experiencias. Y el último concepto recoge todas las ideas, normas y valores que guían a la empresa.
Ahora bien, se puede hacer un interesante análisis con ambas tendencias para comprender un poco las organizaciones y qué cosas las mueven, como si realmente tuvieran una personalidad. Y también encontrar algunas semejanzas entre estas visiones.
El Ello, es la instancia más difícil de equiparar, pues puede relacionarse con la cultura de la organización, en el sentido de que representa las pulsiones que contienen los deseos y temores del individuo, es decir, al igual que la cultura es movida por una fuerza, por unas ideas que mueven a la organización. Pero a la vez puede conectarse con la identidad corporativa porque es una proyección de la realidad, sería como esa parte profunda y en algunos momentos inconsciente, que ha dado forma a la empresa. Al igual que el Ello, según Freud, constituye el modo de ser del individuo y en este caso de la empresa, esos son los puntos en que concuerdan.
En otro sentido, se halla el Yo, fracción de la personalidad que se encuentra en constante pugna con el inconsciente y el conciente. El cual se puede asemejar al concepto de imagen porque habla del contacto con la realidad y del control entre el Ello y el Yo, y la imagen de cierta forma es una lucha constante de la organización entre su inconsciente y su entorno. Se trata, de la imagen que la gente tiene de la empresa a través del equilibrio entre sus necesidades básicas y fuerzas motivacionales y las normas, es el contacto de la empresa con su realidad, con sus públicos y esto se gestiona a través de las RRPP.
La última fase es la que se puede relacionar clara y directamente desde el punto de vista del psicoanálisis y el corporativo, con el Superyo y el concepto de cultura. Esto debido a que ambos marcan las normas, prohibiciones y valores que rigen por un lado el comportamiento humano y por otro la actuación de las organizaciones. Además, todas estas reglas son definidas por la realidad social.
Evidentemente, existe una conexión importante en los conceptos planteados por Freud acerca de la personalidad y entre las nociones que dan vida a la organización, resultando así una herramienta muy valiosa que nos ayuda a comprender más a fondo la personalidad de las organizaciones, que cada día nos demuestran que son realmente humanas e inteligentes.
Ahora bien, se puede hacer un interesante análisis con ambas tendencias para comprender un poco las organizaciones y qué cosas las mueven, como si realmente tuvieran una personalidad. Y también encontrar algunas semejanzas entre estas visiones.
El Ello, es la instancia más difícil de equiparar, pues puede relacionarse con la cultura de la organización, en el sentido de que representa las pulsiones que contienen los deseos y temores del individuo, es decir, al igual que la cultura es movida por una fuerza, por unas ideas que mueven a la organización. Pero a la vez puede conectarse con la identidad corporativa porque es una proyección de la realidad, sería como esa parte profunda y en algunos momentos inconsciente, que ha dado forma a la empresa. Al igual que el Ello, según Freud, constituye el modo de ser del individuo y en este caso de la empresa, esos son los puntos en que concuerdan.
En otro sentido, se halla el Yo, fracción de la personalidad que se encuentra en constante pugna con el inconsciente y el conciente. El cual se puede asemejar al concepto de imagen porque habla del contacto con la realidad y del control entre el Ello y el Yo, y la imagen de cierta forma es una lucha constante de la organización entre su inconsciente y su entorno. Se trata, de la imagen que la gente tiene de la empresa a través del equilibrio entre sus necesidades básicas y fuerzas motivacionales y las normas, es el contacto de la empresa con su realidad, con sus públicos y esto se gestiona a través de las RRPP.
La última fase es la que se puede relacionar clara y directamente desde el punto de vista del psicoanálisis y el corporativo, con el Superyo y el concepto de cultura. Esto debido a que ambos marcan las normas, prohibiciones y valores que rigen por un lado el comportamiento humano y por otro la actuación de las organizaciones. Además, todas estas reglas son definidas por la realidad social.
Evidentemente, existe una conexión importante en los conceptos planteados por Freud acerca de la personalidad y entre las nociones que dan vida a la organización, resultando así una herramienta muy valiosa que nos ayuda a comprender más a fondo la personalidad de las organizaciones, que cada día nos demuestran que son realmente humanas e inteligentes.
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